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Marina Garrido, nutricionista de la Primera, cuenta cómo evalúa al plantel durante la cuarentena. Revela los consejos que les da a diario a los jugadores, detalla las dietas y asegura: “No sólo mantuvieron su peso, sino que muchos lograron mejorarlo”.

Le huye a las cámaras y también trata de esquivar los micrófonos. Ni siquiera es común encontrarla entre las fotos del plantel. Y, aunque intente pasar inadvertida, su trabajo está en la mira de todos. Marina Garrido llegó a Argentinos en septiembre de 2019, luego de un año de trabajo en el Real Madrid mientras cursaba un Máster en Entrenamiento y Nutrición Deportiva en España. Sus pergaminos rápidamente impresionaron a Diego Dabove, quien le ofreció sumarse a su cuerpo técnico. “Antes de la pandemia formaba parte de los entrenamientos, las concentraciones y los partidos”, cuenta con una voz tímida.

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Su trabajo es un eslabón clave en el funcionamiento del equipo: está a cargo de la evaluación nutricional de los jugadores, el plan de alimentación con fijación de objetivos, la suplementación, la hidratación, los menús y hasta la planificación de los viajes. Y el aislamiento social y preventivo obligatorio no hace más que confirmarlo. “Los jugadores -dice- son muy profesionales y los felicito siempre. No sólo mantuvieron su peso, sino que muchos lograron mejorarlo a pesar de estar en cuarentena”.

¿Cómo son las evaluaciones nutricionales durante el confinamiento?
Estoy en contacto a diario con todos los jugadores. El asesoramiento o seguimiento de cada uno es por mensajes o llamadas. También usamos mucho las fotos para hacer registros de la alimentación, donde puedo ver lo que comen a lo largo del día o durante varios días. Incluso, tenemos registros de las compras que hacen cuando van al supermercado y en base a eso planificamos la semana.

Todos siguen el mismo plan, pero cambian las proporciones…
Claro. Si bien tienen una pauta de alimentación que se les otorgó cuando empezó la cuarentena, tienen pautas individuales, porque los objetivos son individuales. Por lo tanto, el plan es personalizado para cada uno.

¿Cómo es la base de ese plan?
Tienen un plan de alimentación que está adaptado al gasto energético. Como el gasto no es el mismo que cuando se entrena en el club, la alimentación también tiene que adaptarse. Incluye verduras en todas las comidas, frutas, una buena cantidad de proteínas, carnes magras… La idea es que usen todo lo más natural posible, evitando los alimentos industrializados.

¿Ellos se pesan semanalmente?
Sí. Todos los jugadores tienen balanza, así que seguimos llevando el registro del peso con todo el grupo durante las sesiones de entrenamiento. Algunos requieren el control a diario y lo hacemos a diario. Esto nos permite tener bien monitoreada de cerca esta variable, no sólo para mantener los objetivos de cada jugador, sino para seguir progresando.

La pandemia del coronavirus obligó al mundo entero a adaptarse a una nueva normalidad, una regla de la que los jugadores no están exentos. El hecho de no tener horarios fijos como sí sucedía en su estructura cotidiana, sumada a la abstinencia del juego y el encierro suele aumentar los niveles de ansiedad. Y, en muchos casos, esa sensación invita a la mala alimentación. “Tratamos de que recurran a buenos alimentos y que traten de respetar los horarios habituales. También que cuiden mucho el descanso, porque eso puede afectar a la alimentación. Lo mismo pasa con la hidratación… Ahí está la clave”.

¿Qué consejos les das cuando tienen esos momentos de ansiedad?
Me gusta darles opciones a las que sí puedan recurrir. Sobre todo, me gusta que identifiquen si quieren comer o es por aburrimiento y quieren canalizarlo por ahí. Después, si quieren un chocolate o algo, les recomiendo el chocolate amargo; si van a comer alguna golosina, que sea bien chiquita y envasada para controlarse. Aparte, en la cuarentena surgió algo particular…

¿Qué cosa?
Yo hago hincapié en lo importante que es la organización diaria y semanal de las comidas, y me gusta mucho darles recetas. Son ideas de comidas fáciles, ricas y sanas para que puedan hacer. Y con todo esto surgió hacer un video-receta: hago preparaciones, las filmo y luego se las envío en un video cortito, adjuntando los ingredientes y el procedimiento para que puedan hacerlo.

¿Y ellos? ¿Te mandan videos cocinando?
(Risas) Hay fotos de las recetas terminadas y es la parte más linda. Es un intercambio hermoso que me puedan mostrar las fotos de lo que van cocinando y a su vez que sea una de las recetas que les mandé. Me encanta.