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Campeón 2010: 8 momentos

A ocho años de la obtención del último título de nuestro fútbol profesional, el Departamento de Historia lo celebra recordando ocho hechos decisivos para la consagración.


Borghi y la vuelta a las bases.

El “Bichi” había asumido la dirección técnica del primer equipo tras un errático ciclo en Independiente y varios torneos de éxito en Colo-Colo. Cultor de la misma idea de juego ofensiva y protagonista que tan bien supo interpretar en sus primeros años como futbolista, fue artífice de un cambio de paradigma en el club. Enseguida, potenció al equipo trayendo futbolistas acordes con su paladar, varios de los cuales atravesaban los estertores de sus carreras o no eran tenidos en cuenta en otras instituciones.


Argentinos fue una de las sorpresas del Apertura 2009 que ganara Banfield, dejando en el olvido el último puesto en el campeonato precedente. Obtuvo 32 puntos (hasta entonces, el récord del club en torneos cortos) y finalizó en la sexta colocación, destacándose por ser el segundo equipo con más goles a favor y el segundo con menos derrotas (apenas tres, sólo una más que el equipo de Falcioni). Ya para 2010, partía como un equipo de cuidado por su poderío ofensivo, por la calidad de su mediocampo y por la fortaleza de su localía.

2. La pretemporada.

Si bien las excentricidades del entrenador en algunos aspectos eran conocidas y consentidas por el hincha, sin dudas resultó llamativa la elección del lugar para la pretemporada veraniega. En lugar de irse a las playas de la costa atlántica como es habitual en clubes de la escala de Argentinos, el cuerpo técnico optó por la ciudad de Temuco, en el sur de Chile. En ese relativo aislamiento y bajo el clima riguroso imperante incluso en verano fue donde se forjó la camaradería y se reforzó el espíritu de grupo propio del plantel. Todo ello se vería plasmado luego en el terreno de juego, donde la entereza fue la norma a lo largo del campeonato.


3. El “pibe” Calderón y su idea fija.

A propósito de la pretemporada, fue entonces cuando Borghi hizo otra de las suyas. Se contactó telefónicamente con el recién retirado José Luis Calderón, convenciéndolo de que una figura de su calibre no podía dejar el fútbol entre penumbras (recordemos que había acelerado el fin de su carrera tras no ser incluido en la lista de buena fe del Mundial de Clubes que jugó Estudiantes de La Plata).


Al tiempo, el joven de 39 años se presentó en el club diciendo que venía a pelear por cosas importantes como lo había hecho a lo largo de toda su carrera. El escepticismo de sus compañeros poco le importó, y desde el primer día hizo gala de su humildad y de su espíritu de equipo integrándose como uno más y aconsejando a los más jóvenes. Lo que nadie sabía es que incluyó en su contrato una cláusula especial en caso de obtener un título (tal lo había hecho anteriormente en Estudiantes y en Arsenal de Sarandí, clubes en los que también dio la vuelta olímpica).


4. Boca: la primera prueba de carácter.

El debut en el Clausura se presentaba por demás complejo. Si bien estaba atravesado por ciertos vaivenes institucionales y deportivos, Boca era un equipo de sumo respeto. A las dificultades que presenta el siempre candidato equipo de la Ribera se le sumaban la presencia de dos de sus más grandes figuras: Martín Palermo y Juan Román Riquelme.


Ante un espectacular marco de público en el Diego Armando Maradona, Argentinos se sobrepuso a la adversidad y redondeó un empate en dos, tras un agónico gol del por entonces resistido Ismael Sosa. El devenir del juego y el resultado obtenido ante uno de los planteles más cotizados del país dejaban claro que el equipo iba a hacerse respetar.


5. Godoy Cruz: punto de inflexión

Tras comenzar el torneo con irregularidad (luego de cosechar algunos empates, dos suspensiones por lluvias, una dura derrota por 3-0 ante el campeón vigente y una goleada de lujo ante una formación alternativa de Lanús), Argentinos recibió en la 6° fecha al por entonces encumbrado Godoy Cruz de Mendoza.


El “Tomba” hizo gala de su gran momento y se despachó con un merecido triunfo por 2-1 en un partido en el que el “Bicho” se mostró desconocido: sin variantes y con poca reacción. Tras esa derrota, algunos agoreros ya pedían un recambio en la dirección técnica...sin saber que ese sería el punto más bajo del equipo. Afortunadamente, el fútbol dio revancha a los pocos días.


6. El triunfo ante Estudiantes.

Apenas 72 horas después (producto del apretado calendario condicionado por la proximidad de la Copa del Mundo), Argentinos visitó a Estudiantes de La Plata -vigente campeón de América- en el Centenario de Quilmes. Además de la dificultad que implicaba enfrentar al que el propio Borghi consideraba el mejor equipo de la Argentina por entonces, había que añadirle lo esquivo que resultó históricamente para Argentinos jugar en el mencionado estadio.


Si bien no fue el partido con el mejor juego de aquel campeonato, probablemente haya sido uno de los que se disputaron con mayor inteligencia. El mediocampo fue una zona inexpugnable para la poderosa ofensiva “pincharrata”, sobre todo luego de que el inoxidable José Luis Calderón hiciera valer la “ley del ex” poco después de la media hora de juego. Desde entonces, Argentinos no volvería a perder en el torneo, y se haría grande en otras paradas muy bravas como el Monumental, el Gigante de Arroyito o el Cilindro de Avellaneda.

7. La tarde de gloria del “Chuco”

Ismael Sosa, picante delantero que había creado una fructífera sociedad con Calderón en el ataque, fue una de las grandes revelaciones del torneo. Dejando atrás los murmullos iniciales a fuerza de goles, se metió definitivamente en el corazón y la memoria del hincha en una inolvidable victoria ante San Lorenzo en su estadio del Bajo Flores.


El “cuervo”, de irregular campaña, se había puesto en ventaja de manera fortuita con un gol del delantero uruguayo Emiliano Alfaro minutos antes del entretiempo. La segunda mitad se redujo a un asedio constante de Argentinos al área rival, que contó con una correcta actuación del arquero Migliore.


Hacia el final del encuentro, y tras recibir el gol del empate parcial cortesía del mencionado Sosa, el futuro arquero de Argentinos emprendió un duelo personal contra el delantero, que terminaría de manera categórica (y con gesto socarrón incluido) a favor del “Chuco”, quien convirtió el 2-1 un minuto antes del final del tiempo reglamentario, desatando así la locura de la colmada tribuna visitante. Aún quedaban dos desafíos ante Independiente y Huracán, pero la gente ya se comenzaba a ilusionar con lo mejor. No sólo por los resultados, sino también por la solidez del juego del equipo.


8. Aguantá, corazón: el 4-3 a Independiente.

Argentinos, que marchaba 2°, recibía de local a Independiente, que venía 3° y protagonizando también una notable levantada. Tenía en Leonel Núñez a su carta de gol, y contaba con el multicampeón Américo Gallego como DT. En simultáneo, Estudiantes (el puntero) recibía en Quilmes a un Rosario Central ya condenado a jugar la promoción para mantener la categoría. La lógica indicaba un holgado triunfo del “león” y una especie de final anticipada entre Independiente y Argentinos.

El partido es, probablemente, el más emotivo y dramático disputado en el Diego Armando Maradona. Los vaivenes en el resultado (que pasó de 1-0 para Argentinos a 3-1 a favor de Independiente y terminó 4-3 en favor del local tras un gol del capitán Matías Caruzzo en el último minuto de juego) apenas ilustran la maraña de emociones vividas al interior de cada espectador. Qué más se puede escribir cuando uno redacta estas líneas y la piel se le vuelve a erizar como si estuviera ahí, entre decenas de miles de hinchas, abrazándose y emocionado hasta las lágrimas con el milagro consumado. La emoción devino locura cuando se supo que Estudiantes no había podido doblegar la resistencia de Central en Quilmes.
Si bien quedaba toda una semana hasta el 16 de mayo, en que el “Bicho” volvió a salir campeón tras 25 largos años de espera, muchos ya se sintieron campeones esa tarde. Sirvan estas líneas para recordar un título ganado con total justicia y obtenido mediante las buenas armas que siempre caracterizaron a nuestro club. No es un hecho menor que, una vez más, hayamos sido los abanderados de la inmensa mayoría del pueblo futbolero, que se quitó el sombrero ante el fútbol y toque de La Paternal.
Autor: Tomás González Messina.