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Tradición: Juampi Sorin

El Departamento de Historia de la Asociación Atlética Argentinos Juniors homenajea a Juan Pablo Sorin al cumplirse el 25° aniversario de su debut en Primera.

Juan Pablo Sorin nació en Buenos Aires un 5 de mayo de 1976 y estuvo ligado desde siempre a Argentinos Juniors por herencia familiar. Demostrando gran talento desde muy temprana edad, se formó en las divisiones inferiores del club de sus amores. Fue una de las mayores promesas en una época en que el Semillero del Mundo era un hervidero de cracks. Tal es así que solía ser tenido en cuenta en las convocatorias de los seleccionados juveniles dirigidos por otro embajador de lujo de nuestra institución como José Néstor Pekerman.

Un 9 de septiembre como hoy, hizo su primera aparición entre los grandes en la segunda fecha del Apertura 1994. Aquel viernes, el DT interino Luis Soler lo mandó a la cancha para enfrentar al bravo San Lorenzo del “Bambino” Veira. El 0-0 no sólo fue un resultado relativamente bueno en la excursión al siempre complicado campo de juego del Bajo Flores. El saldo positivo se redondeó con la certeza de que ese zurdo de apenas dieciocho años de edad ya estaba listo para ser una fija entre los titulares. Sólo seis días más tarde llegaría el debut internacional, enfrentando a Colo-Colo en Santiago de Chile por la primera ronda de la Supercopa. Seis fechas después de su estreno, sería el momento de su bautismo de gol: convirtió el segundo tanto de Argentinos en un infartante empate 3-3 ante el Deportivo Mandiyú que dirigían Diego Maradona y Carlos Fren. Aquella conquista, un 23 de octubre, sería la única con nuestros colores. Se consolidó en su puesto y fue parte integrante de ese gran equipo, uno de los mejores en la turbulenta década del noventa del club, bajo la batuta del recordado entrenador uruguayo Luis Garisto.

Al año siguiente, sería el turno de su debut en la selección mayor. El 15 de febrero vistió por primera vez la albiceleste, ingresando los últimos 20’ en un triunfo por 4-1 ante Bulgaria. Ese día, comenzaría un romance que llevaría a Juampi a ser uno de los mayores referentes del seleccionado por más de 11 años. En abril, haciendo gala de su liderazgo y su temprana madurez, fue el capitán del campeón mundial sub 20 de 1995 en Catar. Además, se dio el gusto de ganar ese título compartiendo la zaga central con Sebastián Pena, quien había sido su ladero en las inferiores de Argentinos.

Antes del mundial, había llegado el momento de su transferencia al fútbol europeo. Argentinos atravesaba una delicada situación económica y, a pesar del rendimiento superlativo que había mostrado en los 21 partidos oficiales que disputó, tuvo que venderlo a la Juventus de Italia en una suma millonaria antes de poder disfrutarlo en plenitud. El juvenil no tuvo mucho lugar en el conjunto turinés y fue cedido a préstamo a River Plate. En el conjunto de Núñez se daría su explosión definitiva, comenzando como central zurdo y siendo ladero de Diego Placente, quien hacía el andarivel izquierdo. Allí causó sensación, formando parte del equipo dirigido por Ramón Díaz que ganó la Copa Libertadores en 1996 y la Supercopa al año siguiente. También, conquistó cuatro certámenes locales y el afecto indeleble de la parcialidad millonaria.


En el 2000, llegó al Cruzeiro de Brasil, otra institución que lo adoptaría como propio. Llegaría a ser uno de los mejores laterales izquierdos de todos los tiempos en el Brasileirao, justamente en la principal tierra productora de esa clase de jugadores. En simultáneo, seguía siendo pieza fija en el seleccionado conducido por Marcelo Bielsa. Más adelante, retornaría al calcio italiano, jugando algunos partidos en la Lazio. En 2002, sería titular en las tres presentaciones de Argentina en la Copa del Mundo. El Barcelona se hizo con su pase en 2003, para cederlo meses más tarde al Paris Saint-Germain. Fue una de las figuras de aquel equipo, siendo elegido futbolista del año de la liga. Además, obtuvo un curioso logro: disputó treinta partidos sin derrotas. En diciembre, se hizo tiempo para asistir a la inolvidable fiesta de reinauguración del estadio de Argentinos Juniors. Regresó a Cruzeiro en 2004, para recalar en el Villarreal unos meses más tarde. Allí, junto a otro astro del Semillero como Juan Román Riquelme, alcanzaría las semifinales de la Champions League 2005/06. Luego de esa buena temporada, fue el capitán del seleccionado argentino dirigido por José Pekerman en la Copa del Mundo Alemania 2006. Después de la eliminación, fue transferido al Hamburgo. Allí, tras un gran semestre, sufrió una seria lesión de rodilla, que condicionaría su carrera de forma definitiva. 

Tras una larga recuperación, regresó a Cruzeiro, donde apenas pudo disputar siete encuentros. Lamentablemente, las secuelas de aquella lesión le impidieron cumplir con su promesa de retirarse en el club que lo vio nacer. Aún se recuerda cómo, con lágrimas en los ojos, pidió disculpas a los hinchas de Argentinos por no estar en condiciones físicas para regresar. Demostrando que no olvidó sus orígenes, realizó su despedida con un amistoso entre Cruzeiro y Argentinos en Belo Horizonte, jugando algunos minutos del segundo tiempo con nuestra camiseta, la misma que hoy podemos apreciar en el museo del club. Luego de dejar el fútbol, comenzó una prolífica carrera como periodista, principalmente en medios brasileros. Hoy, más allá de su trabajo, se destaca por su constante apoyo a campañas filantrópicas, particularmente aquellas orientadas al cuidado del medio ambiente.

A 25 años exactos del día de su debut, vaya el recuerdo para uno de los mejores laterales izquierdos surgidos en nuestro club de todos los tiempos, heredero de próceres como Adrián Domenech. Desde el Departamento de Historia, enviamos un cálido abrazo a un hijo dilecto, tan fanático de Argentinos (y agradecido con el club) como cualquiera de nosotros.


Autor: Prof. Tomás Gonzalez Messina