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Tradición: el “Bichi” Borghi

El Departamento de Historia celebra el 38° aniversario del debut en Primera División de Claudio Daniel Borghi.


Claudio Borghi se ha ganado un lugar muy importante en el corazón de la hinchada de Argentinos Juniors. Formado en nuestro semillero, fue el primero cuyo talento mereció un paralelismo con el de Maradona. Las comparaciones -siempre odiosas- fueron inevitables al conocer sus antecedentes: nació en un hogar muy modesto del conurbano bonaerense y pudo hacer una diferencia con la pelota en los pies. La temprana pérdida de su padre y los apremios de la pobreza lo condujeron a rebuscarse la vida de mil maneras para ayudar económicamente a su familia, hasta el día en que un visionario le consiguió unos viáticos que el club le abonó para asegurarse de que este diamante en bruto se dedique por completo a formarse como futbolista.


Como gran promesa de las inferiores, arribó a Primera el 4 de octubre de 1981, con apenas diecisiete años de edad. Así, se convirtió en el segundo jugador más joven en debutar en la máxima categoría del club en el profesionalismo hasta ese momento, sólo detrás de Maradona. Otro símbolo de la institución como “Chiche” Sosa lo mandó a la cancha de arranque para enfrentar a Platense en Vicente López por el interzonal del Campeonato Nacional. Aquel 0-0 más trabado que jugado, condicionado por fuertes ráfagas de viento, no fue el ámbito ideal para que el pibe pueda mostrar su talento en ciernes. Fue reemplazado a los 60’ de juego, apenas dos minutos después de la expulsión de otro ilustre como Pedro Pablo Pasculli.


En las fechas siguientes, permaneció en la ponderación del entrenador y alternó por cierto tiempo, sin llegar a consolidarse definitivamente por su juventud. Tuvo que esperar hasta abril del año siguiente para su bautismo de gol, que llegaría bien lejos de La Paternal. El día 11, Argentinos visitó a Estudiantes de Santiago del Estero y allí el “Bichi” marcó en el triunfo por 3-1. En 1983, sin ser de los elegidos por Ángel Labruna, perdió terreno en el plantel superior pero, paradójicamente, tuvo sus primeros contactos con la fama. Fue la principal figura del Bicho en la primera edición del certamen juvenil “Proyección 86” que se disputó en el estadio de Vélez. En aquel torneo, televisado en directo, deslumbró a propios y extraños en un categórico triunfo por 3-2 en el primer partido ante Boca. 


Si bien el trío ofensivo que había armado Labruna era inamovible (Castro, Pasculli y Ereros), un Borghi más maduro y con notorias mejoras en su físico espigado se convirtió en uno de los principales recambios en el ataque del equipo de Saporiti. Apenas se vieron algunos de sus destellos en el inolvidable campeonato de 1984, pero lo mejor estaba por llegar. Tras esa primera consagración, tuvo su destape al año siguiente. Se consolidó como titular en el Nacional que Argentinos ganaría, luego de la venta de Pasculli al fútbol italiano. Sus rendimientos más destacados llegaron en la Copa Libertadores que se disputaba en simultáneo. Fue el goleador del equipo con seis tantos y estableció un récord al ser el primer futbolista del club en anotar un doblete por certámenes internacionales en el desempate de la primera fase ante Ferro. Más allá de sus goles, fue una de las principales cuotas de desequilibrio de aquel gran equipo, y se hizo grande en los partidos más bravos. Desde esos días, se volvió habitual que la prensa especializada se refiera a él como “el nuevo Maradona” y le augure un destino de fama mundial. Su primer roce con ella llegó en la final Intercontinental ante Juventus, donde se destacó como figura por sobre la constelación de estrellas del equipo rival. Según se dice, el magnate Silvio Berlusconi quedó fascinado con el talento de aquel pibe y se encaprichó en comprarlo para el AC Milan, a pesar de no contar con la anuencia del entrenador Arrigo Sacchi. 


Permaneció en Argentinos en 1986, manteniendo aquel nivel, y fue parte del seleccionado nacional campeón del mundo en México. Las negociaciones para su transferencia al Milan se dilataron tanto que llegó a disputar con Argentinos la segunda fase de la Copa Libertadores de ese año, tras varios meses inactivo en el club. También, fue de la partida en 14 encuentros de la temporada 86/87, dejando para el recuerdo los últimos destellos de su enorme talento en el club, como su descollante actuación en un 4-0 con baile ante el Deportivo Italiano el día de la primavera. No fue parte de los convocados a la postergada definición de la Copa Interamericana en Trinidad y Tobago, siendo ese el único título del equipo del que no participó.


Tras una dilatada carrera, se aquerenció en Chile y sólo tuvo reencuentros esporádicos con Argentinos, como su presencia en el evento de reinauguración del estadio de Juan Agustín García y Boyacá. Quedará para otra ocasión el recuerdo de su trayectoria en el banco del Bicho, que comenzó hace diez años y tenemos más fresca en la memoria colectiva. Por lo pronto, sirvan estas líneas para el homenaje al Claudio Daniel Borghi futbolista, uno de los más talentosos de la historia de nuestro club, protagonista de los momentos sublimes de nuestros años dorados.


Autor: Prof. Tomás Gonzalez Messina