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Importados: “Balín” Bennett

El Departamento de Historia saluda a Eduardo Bennett a días de su cumpleaños.


El pasado miércoles 11 de septiembre, el hondureño Eduardo Bennett celebró su 51° cumpleaños. Delantero de llamativo apodo, imponente físico y gran olfato goleador, nació en la ciudad de La Ceiba en 1968 y llegó a la Argentina a los 25 años, para probar suerte en San Lorenzo de Almagro. Su primera actuación consagratoria fue, curiosamente, enfrentando a Argentinos. En la 8va fecha del Apertura 1993, en un partido disputado por la mañana, convirtió tres goles en veinte minutos para asegurar el triunfo de su equipo por 5-3. En ese torneo y en el siguiente terminó siendo el goleador azulgrana, a pesar de arribar como una incógnita. Permaneció en ese club hasta 1995, formando parte del plantel campeón de aquel año. 


Llegó a un Argentinos urgido por el promedio en búsqueda de mayor continuidad y aquí encontraría su lugar en el fútbol argentino. Tras el lamentable descenso a fines de aquella temporada, permaneció en el club y se comprometió con el regreso a Primera. Compartiendo plantel con una constelación de figuras, hizo un aporte muy valioso al ascenso a pesar de no ser titular en buena parte del certamen. Su potencia física y su dureza al momento de resistir los embates de los ásperos zagueros de la B Nacional hicieron que se haga fuerte en algunas paradas bravas del interior del país. 


En el balance, el “negro” terminó siendo determinante como un goleador intratable: convirtió la impresionante marca de 23 goles en 26 partidos, consagrándose como uno de los futbolistas más efectivos de la institución en un único torneo. Además, todas sus conquistas se dieron en la “Zona Campeonato”, la etapa decisiva por el ascenso. En cuatro ocasiones convirtió por duplicado y se despachó con un triplete decisivo ante Quilmes en la penúltima jornada. En aquel partido, disputado en el siempre difícil Estadio Centenario, vivió una situación insólita y todavía recordada por la hinchada de Argentinos: fue mordido por un perro de la policía, en un hecho que afortunadamente no trajo mayores consecuencias. Una semana más tarde, fue titular en el triunfo por 1-0 ante Gimnasia y Tiro de Salta en el Estadio Nueva España, en el que el equipo consiguió el ascenso a Primera tras apenas diez meses y luego de un extenuante certamen que demandó 42 partidos alrededor del país.

Permaneció en Argentinos luego de retornar a Primera, pero una lesión lo tuvo lejos de su mejor nivel, sin regresar al esplendor de ese primer semestre de 1997. De todos modos, siguió siendo una carta de gol y uno de los preferidos de la hinchada. En lo que es una marca llamativa, convirtió también 23 goles por partidos de Primera entre 1995 y 2001 (idéntica cantidad a los que marcó en la B Nacional), a los que se suma otro tanto por Supercopa. Redondeó 124 partidos y 47 goles en nuestra institución. También, se ganó una estupenda ponderación entre sus compañeros y la familia de Argentinos en general, que siempre han destacado su constante buen humor, su gran compañerismo, sus buenos consejos y su hombría de bien. De profunda convicción cristiana, siempre se recuerda su adhesión al Ministerio Atletas de Cristo. También, debe decirse, se lo recuerda por su juego rudo, aunque siempre lejos de la mala intención.


Internacional por la selección de Honduras desde 1991, disputó las eliminatorias para las Copas del Mundo de 1994, 1998 y 2002, y tiene el logro indeleble de haber convertido el primer tanto en la historia de la Copa de Oro de la CONCACAF. Luego de su paso por Argentinos(interrumpido en 2000 cuando jugó en Cobreloa de Chile), estuvo en Chacarita Juniors y Quilmes con suerte dispar, para luego regresar a su país. Allí, jugó en Olimpia, Victoria, Vida, Atlético Ajax y Olanchano, donde se retiró recién a los cuarenta años de edad. En la actualidad, se desempeña como periodista deportivo en su país natal y cuenta con el carné de entrenador. 


Desde este espacio vaya el saludo para un futbolista que se metió en el corazón de los hinchas y que es recordado con cariño y gratitud por su entrega y su valioso aporte para devolver a Argentinos al lugar que le corresponde. ¡Felices 51, “Balín”!


Autor: Prof. Tomás Gonzalez Messina